¿Quién no se ha turnado a una buena película inspiradora en momentos de crisis cuando sentimos que no aguantamos más con los problemas que nos trae nuestro diario vivir? En esta clase de películas es esencial tener un buen monólogo o discurso que impactan positivamente al televidente. Un buen discurso puede transformar a una película mediocre a una obra de arte memorable, desde el típico entrenador de deportes que motiva a su equipo a darlo todo en la cancha, hasta el padre que desea enseñar una lección a su rebelde hijo, o el soldado de guerra, cuando exclama un último grito de camaradería entre sus compatriotas para dar la vida en batalla.
Para que un discurso sea impactante y trascienda culturas y el tiempo debe llegar a lo más profundo del corazón del espectador, producir emociones ocultas que inspiren a quien está en frente de la pantalla y se sienta cambiado al haber acabado el filme. Marcar un antes y un después luego de la experiencia que debe significar cada película.
En mi humilde opinión, el discurso más memorable e icónico en la historia del cine le pertenece al inigualable Charlie Chaplin en El Gran Dictador, comedia lanzada en el año 1940; en años de guerra y conflicto. Su famosa representación del dictador ficticio Adenoid Hynkel, una versión satírica de Hitler hizo olas en todo el mundo cuando el filme se estrenó.
La película relata la historia de un barbero judío que se confunde con un dictador al que es muy parecido y se le pide que tome su lugar. Al finalizar, rechaza su posición como emperador y da un discurso apasionado sobre la justicia y la democracia.
La razón por la que argumento que esta escena es una de las más importantes es debido a su relevancia hoy día. Exclama cómo la codicia se ha apoderado del corazón de los más poderosos, la forma en que nuestra sociedad opera actualmente pues va en contra de la naturaleza verdadera de los hombres, la compasión.
Este fuerte y poderoso discurso no fue recibido de manera positiva en su época, pero su gran impacto hace eco a través de las generaciones, transmitiendo un mensaje esperanzador que muchos necesitamos hoy en día. Pues, como dice Chaplin: “En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.”